La importancia del equipo en la fotografía de paisaje
Vamos al grano: ¿es el equipo realmente un factor determinante a la hora de hacer buenas fotografías? Sí, lo es… y no, no lo es. Si quieres crear mejores imágenes, necesitarás un equipo mejor, pero no solo eso.
Además del equipo, necesitarás una buena técnica, y eso se aprende dedicando mucho tiempo a la práctica, algo que no depende en absoluto de tu equipo. Con una cámara básica y económica puedes aprender mucho, puedes aprender a fotografiar, y eso abarca mil cosas: cómo enfocar correctamente, saber qué es importante en el encuadre, comprender cuándo disparar, por qué disparar de una forma u otra, qué elegir como sujeto principal, cómo trabajar con la exposición, cómo fusionar varias imágenes y ampliar el rango dinámico, cómo exportar las fotos, cómo gestionar los archivos en tu ordenador, cómo usar ciertos programas, cómo retocar tus imágenes…
Realmente creo que lo mejor que se puede hacer es ir paso a paso, empezando con una cámara que no sea de formato completo (o una de formato completo si se dispone de los medios económicos necesarios) y aprendiendo con la práctica, la práctica y la práctica.
Como dijo una vez Henri Cartier-Bresson (famoso fotógrafo francés considerado un maestro de la fotografía espontánea): «Tus primeras 10 000 fotografías son las peores». Además, leer libros siempre es una gran idea, al igual que aprender con la ayuda de vídeos de YouTube y libros electrónicos y tutoriales gratuitos. Si encuentras un tutorial que crees que puede mejorar tus habilidades y conocimientos sobre determinados temas, te recomiendo que lo compres. No obstante, en YouTube hay muchos tutoriales gratuitos que pueden enseñarte cosas nuevas.
En mi caso, en lo que respecta al equipo, empecé con la cámara Nikon D3300, que es una cámara estupenda si quieres iniciarte en este mundo. La recomiendo al 100 %. Gracias a esta cámara he aprendido muchas cosas, estoy muy contento con los progresos que he hecho con ella.
Para observar la evolución a lo largo del tiempo, vamos a comparar dos imágenes que hice exactamente en el mismo lugar (en el «Bufadero» de La Garita, en Telde, Gran Canaria): la primera con la cámara Nikon D3300 de 2019, cuando acababa de empezar a fotografiar paisajes, y la segunda tomada con la cámara Sony A7. Para mí, en aquel momento, hace tres años, esta foto (ver más abajo) era simplemente mejor que el 90 % de las fotos que estaba haciendo.

Ajustes de cámara: 1/4 s, f/14, ISO 100 y apertura de 19 mm (equivalente en full frame: 28 mm)
Hoy en día, sé que el nivel de calidad que busco para mi portfolio es superior a la calidad general de esta foto. Veamos ahora qué he aprendido a lo largo de los años para mejorar el llamado «ojo fotográfico». Lo primero que salta a la vista es que el horizonte no es horizontal, sino curvo. Se debe al posprocesado y a la corrección de lente que no apliqué en Lightroom (que es el software que utilizo junto con Photoshop). Además, el sujeto principal de la foto, que es el abrevadero o «Bufadero» situado en el centro del encuadre, no muestra movimiento del agua, lo que significa que el espectador no sabe que, en realidad, el agua se mueve hacia arriba y hacia abajo allí. Además, creo que el tiempo de exposición fue demasiado lento; quizá una velocidad mayor hubiera sido mejor para mostrar el movimiento.
Aparte de esto, el cielo no aporta mucha información (cielo azul claro), y la nitidez de las rocas y el agua es demasiado alta. No hay viñeteado y, si yo fuera el espectador, no sabría dónde mirar ni en qué centrar mi atención. Las luces de la imagen no son lo suficientemente intensas y no se aprecia un gran contraste con las sombras. A primera vista podemos apreciar todos estos errores y algunos más que no comentaré para no alargar demasiado esta crítica.
En conclusión, esta fotografía tiene muchos errores que le restan calidad. Comparémosla ahora con la última foto que tomé en el mismo lugar, en el año 2021.

Observamos varias diferencias: el cielo ahora tiene mucha más información, con algunas nubes y el sol saliendo entre ellas (tomada al amanecer con una luz mejor que a mediodía), el «Bufadero» se encuentra en el lado derecho de la imagen (una nueva composición que es mejor porque realza no solo el Bufadero, sino también el sol y la luz que emana de él). La imagen tiene la sensación de movimiento que buscábamos, algo muy importante para el espectador; podemos sentir que el agua se mueve con cierta violencia contra las rocas, además de un géiser de agua que aporta información adicional. La fotografía de arriba es una fusión de 7 imágenes. De cada imagen extraje el movimiento del agua en diferentes zonas del encuadre.
Lo que quiero mostrar con esta comparación es que, aunque pensemos que no progresamos o que no lo vemos a corto plazo, a largo plazo, si trabajas tan duro como puedas, puedes lograr una gran mejora y desarrollo. Para terminar, el equipo es un factor importante para hacer una gran fotografía, pero hay muchos otros factores que forman parte de la receta y que siguen siendo muy importantes.

